| La Candida son un género de hongo brotantes,
blastosporado, que comprende numerosas especies. La más frecuente de
todas y con capacidad patógena es la Candida albicans, agente
causal del 60-80% de los casos, siendo el resto producido por otras
especies, o incluso por hongos levaduriformes no Candida.
La C. albicans es frecuente saprófito en
cavidad bucal, en cavidad vaginal o en contenido intestinal. Bajo
condiciones propicias, se multiplican excesivamente y produce
lesiones. Es por tanto, un agente patógeno oportunista. Las
circunstancia pueden facilitar una candidiasis son muy variadas. Las
más frecuente son diabetes, embarazo, alteraciones hormonales,
especialmente en la mujer la menopausia o el uso de ovulostáticos,
el empleo de antibiótico de amplio espectro, y desde luego, las
inmunodeficiencias de cualquier tipo. Como circunstancias de
condicionamiento local, las candidiasis tienden a desarrollarse en
mucosas o en el fondo de los plieques cutáneos, donde el ambiente de
humedad, calor y oclusión les es más favorable.
Las candidiasis presentan un gran polimorfismo,
condicionado sobre todo por la topografía de las lesiones, por lo
que pueden individualizarse numerosas formas clínicas.
Candidiasis de las manos y de los pies:
La Candida pueden parasitar las manos o los
pies, afectando a los espacios interdigitales. En las manos es
característica la llamada erosio interdigitalis, sobre todo en el
espacio entre los dedos anular y medio, con una fisura en su fondo,
bordeada de un área bien definida de eritema y maceración. En el
pie, las lesiones interdigitales suelen invadir varios espacios,
dando un cuadro bastante parecido al tinea pedis.
Es frecuente la paroniquia (perionixis
candidiásica), que afecta sucesivamente varias uñas de la mano, con
tumefacción periungueal en forma de un rodete doloroso a la presión,
y a menudo con alteraciones de la uña secundaria a los trastorno que
la perionixis produce en su crecimiento. Hay también una verdadera
onicomicosis candidiásicas, por alteración de lámina ungueal.
|