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La dermatomiositis (DM) asocia un cuadro
muscular y un cuadro cutáneo. Es más frecuente en mujeres, y tiene
dos picos de edad de incidencia: la mayoría de los casos se da entre
los 40 a 60 años, mientras una menor proporción aparece entre los 5 y 10
años (dermatomiositis infantil). Existen formas crónicas y formas
agudas menos frecuentes. La enfermedad es de causa desconocida.
El cuadro clínico suele iniciarse por la
participación cutánea, con la aparición de un eritema violáceo en la cara
de disposición periocular, en forma de "anteojos" (heliotropo), afectando
después la zona alta del tórax (V torácica), laterales del cuello y codos
, extendiéndose a dorso de las manos con una disposición muy
característica, lineal, en bandas radiales que siguen cada metacarpiano y
dedo, siendo más intenso en los nudillos y en la zona periungueal.
El síndrome muscular afecta sobre todo a
los músculos de la cintura pelviana y la cintura escapular; manifestándose
en sus comienzos por cansancio, dificultad para subir escaleras, para
elevar los brazos por encima de la cabeza o para incorporarse
en la cama. Las masas musculares afectadas están empastadas y
discretamente tumefactas, siendo sensibles a la presión. Las enzimas
musculares elevadas, especialmente las CPK y las GOT, son un dato de
laboratorio muy relevante. Otras enzimas que pueden elevarse son la LDH,
aldolasa y GPT, aunque son menos específicos. En la biopsia muscular
hay pérdida de la estriación, con hialinización y degeneración granular e
infiltrado linfohistiocítico en focos.
El tratamiento de la DM consiste en
dosis iniciales de prednisona que deben ser entre moderadas y altas, es
decir 1-1,5 mg/kg/día de prednisona. Solamente cuando se obtiene una
mejoría estable con descenso de los niveles de CPK debe iniciarse un
descenso lento de los corticoides hasta llegar a la dosis mínima de
mantenimiento y eventualmente la supresión del tratamiento si la
recuperación es
total. |