
Tumor ulcerado del esófago
La etiología del cáncer de esófago se relaciona con el consumo excesivo de alcohol, con una historia prolongada de tabaquismo. El consumo de whisky parece estar relacionado con una incidencia más alta que el de vino o cerveza. La presencia de un anillo esofágico, aunada a glositis y ferropenia (es decir, el síndrome de Plummer-Vinson o de Paterson-Kelly) y a hiperqueratosis congénita con callosidad de las palmas y plantas (es decir, la tilosis palmoplantar), se ha relacionado con el cáncer de esófago, al igual que los déficit alimentarios de molibdeno, zinc y vitamina A.

Anatomia del tracto digestivo, observandose el esofago.
ETIOLOGIA E INCIDENCIA
Hay dos tipos principales de cáncer del esófago: carcinoma de células escamosas y adenocarcinoma. Como normalmente el esófago completo está recubierto con células escamosas, el carcinoma de células escamosas puede ocurrir en cualquier lugar a lo largo del esófago. En la actualidad, los cánceres de células escamosas constituyen menos del 50 % de los cánceres esofágicos. Los adenocarcinomas comienzan en el tejido glandular, que usualmente no cubre el esófago.
SINTOMATOLOGÍA
Cerca de 15% de los cánceres de esófago se producen en el tercio superior de este órgano (el esófago cervical), 35% en el tercio medio y 50% en el tercio distal. Los carcinomas epidermoides y los adenocarcinomas de esófago no se pueden diferenciar radiográfica o endoscópicamente. Los síntomas iniciales en la inmensa mayoría de los pacientes son disfagia progresiva y pérdida de peso de corta duración. La disfagia es al principio para sólidos y progresa gradualmente a semisólidos y líquidos. Para el momento en que se desarrollan estos síntomas, la enfermedad suele ser incurable, debido a que no se producen problemas al tragar hasta que está infiltrada por el cáncer >60% de la circunferencia esofágica. La disfagia puede acompañarse de dolor con la deglución (odinofagia), dolor irradiado al pecho o a la espalda, insuficiencia o vómito, y neumonía por aspiración.

DIAGNÓSTICO
No existen pruebas de detección temprana de cáncer del esófago para la población general. Sin embargo, las personas con un riesgo mayor de cáncer del esófago, como aquellas que padecen esófago de Barrett, son supervisadas muy de cerca para asegurar la detección temprana de cambios anormales. No hay evidencia para recomendar la detección de esófago Barrett en las personas con GERD (acidez estomacal), aunque algunos doctores sí hacen esto. Los médicos recomiendan que las personas con esófago de Barrett se sometan a una endoscopia superior y a una biopsia frecuentemente. Si se detecta displasia (células anormales, pero que todavía no son cancerosas, entonces generalmente la endoscopia y la biopsia se repiten con más frecuencia, al menos cada año. Dado que la población de personas con riesgo de carcinoma esofágico epidermoide (es decir, fumadores y bebedores) también sufre una alta incidencia de cáncer de pulmón y de la región de la cabeza y el cuello, debe realizarse también una inspección endoscópica de la laringe, la tráquea y los bronquios. Es obligada una exploración cuidadosa del fundus gástrico (mediante retroflexión del endoscopio). En cerca de 33% de los casos las biopsias endoscópicas de los tumores esofágicos no logran obtener tejido maligno porque la pinza de biopsia no consigue penetrar a la profundidad suficiente a través de la mucosa normal desplazada por delante del carcinoma.
TRATAMIENTO
El pronóstico de los pacientes con carcinoma de esófago es malo. Menos de 5% de los pacientes están vivos a los cinco años del diagnóstico inicial. La resección quirúrgica de todo el tumor macroscópico (es decir, la resección total) sólo es posible en 45% de los casos, y es frecuente la presencia de células tumorales residuales en los bordes quirúrgicos. Estas esofagectomías conllevan una mortalidad posoperatoria de 5 a 10% a causa de fístulas anastomóticas, abscesos subfrénicos y complicaciones respiratorias.
El resultado terapéutico tras la administración de radioterapia primaria (5500 a 6 000 cGy) del carcinoma escamoso es semejante al de la cirugía radical, ahorrando a los pacientes la morbilidad perioperatoria, pero a menudo con una paliación menos satisfactoria de los síntomas obstructivos. Se ha señalado disminución relevante del volumen tumoral en 15 a 25% de los pacientes tratados con monoterapia y en 30 a 60% de los tratados con combinaciones de fármacos que incluyen el cisplatino.
El tratamiento paliativo de estas complicaciones relacionadas con el cáncer comprende la dilatación endoscópica repetida, la implantación quirúrgica de una gastrostomía o una yeyunostomía para hidratar y alimentar al enfermo, y la implantación endoscópica de una endoprótesis metálica expansible para eliminar la obstrucción tumoral. La electroterapia endoscópica con láser de las masas tumorales obstructivas parece ser la más promisoria de estas técnicas.
BIBLIOGRAFÍA
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