Nuestro país presenta cada día enfermedades más parecidas a las de los países desarrollados. El envejecimiento de la población, los cambios en los estilos de vida y hábitos alimenticios, hacen que las enfermedades crónicas sean responsables de un mayor número de hospitalizaciones y muertes. Las enfermedades crónicas no transmisibles y las patologías cardiovasculares, están por separado dentro de las primeras diez causas de muerte en Panamá; y si las agrupamos, son entonces la causa primera.
En esta ocasión, nos referiremos a la Enfermedad Crónica de los Riñones, por muchos llamada Insuficiencia Renal Crónica. Esta se refiere a la disminución progresiva de la función de los riñones desde estadíos tempranos (a veces asintomática), pasando por estadíos intermedios (donde inician síntomas como fatiga, disminución del apetito, náuseas, etc) hasta llegar a estadíos avanzados en donde sino se realiza algún tratamiento de reemplazo renal, la muerte será inevitable.
Las principales causas de la Enfermedad Crónica de los Riñones comprenden: diabetes mellitus, hipertensión arterial, enfermedad poliquística de los riñones, glomerulonefritis y sustancias tóxicas. El tabaquismo, la dislipidemia y la obesidad son condiciones que incrementan el riesgo.
Dado que los riñones cumplen múltiples funciones en mantener un equilibrio en nuestro cuerpo, su deterioro conlleva por ende también múltiples manifestaciones clínicas; entre ellas:
•Falla en la excreción de productos azoados, manifestado por síntomas generales como náuseas, vómitos, hiporexia, debilidad. Estos productos azoados también producen daños a sistemas específicos, de allí entonces: encefalopatía urémica (alteraciones mentales y cognitivas), neuropatía periférica, serositis urémica (pericarditis, pleurítis, ascitis), miocarditis, neumonitis, alteraciones en la coagulación (disfunción plaquetaria), entre otros.
•Acumulo de Ácidos orgánicos no volátiles con la consiguiente acidosis metabólica.
•No excreción de electrolitos como el potasio (hipercalemia.)
•Disminución en la producción de eritropoyetina, que es la causa principal de la anemia en estos pacientes.
•Pérdida de la diuresis produciendo edema (localizado o generalizado.)
•Disminución de la producción de vitamina D activada.
•Disminución de la excreción renal de fósforo.
•Hipocalcemia
•Hiperparatiroidismo
Todos estos disturbios (llamados trastornos del calcio y fósforo) producen daños óseos (osteodistrofia renal), calcificaciones de piel y tejidos blandos (calcificaciones metastásicas) y calcificaciones en los vasos sanguíneos.
Una vez presente signos o síntomas del llamado “Síndrome Urémico” es necesario evaluar si el paciente se va a beneficiar de algún tratamiento de reemplazo renal. Usualmente es una decisión que se toma entre médico, paciente y familiares, y sólo se justifica si realmente aumentaría el tiempo de vida pero con “CALIDAD DE VIDA”.
Las Terapias de Reemplazo Renal son en términos generales de tres tipos, pero cada una con distintas modalides. Estas terapias incluyen: Hemodiálisis, Diálisis Peritoneal y Trasplante Renal.
La hemodiálisis consiste en “depurar o limpiar la sangre de las toxinas” utilizando una máquina de hemodiálisis y conectando esta al cuerpo a través de un catéter, de un injerto vascular o de una fístula. Se realiza en las unidades de hemodiálisis, de 3 a 4 veces por semana, con duración promedio de 4 horas cada sesión.
La diálisis Peritoneal se realiza a través de un catéter colocado en la cavidad peritoneal (abdominal) por el cual se infunde y se extrae líquido utilizando una máquina de diálisis peritoneal o con un sistema cerrado manual.
El trasplante renal, que es el mejor tratamiento para la Enfermedad Crónica de los Riñones, puede ser de donante vivo o de donante cadavérico. Es el que ofrece mejor calidad de vida y tiene un mejor perfil costo-beneficio.
En este momento, no es nuestra intención profundizar en las terapias de reemplazo renal, por lo que solamente las hemos enunciados. Lo que sí nos interesa que quede muy claro es que la gran mayoría de las veces (más del 80%) puede evitarse el inicio y la progresión de la Enfermedad Renal Crónica. He aquí las principales medidas:
•Diagnóstico temprano y control estricto de la presión arterial (Menor de 130/80 en todas las edades.)
•Diagnóstico temprano y control estricto de la diabetes mellitus.
•No fumar.
•Control de lípidos ( colesterol, triglicéridos.)
•Evitar utilizar medicamentos como analgésicos y antibióticos sin prescripción médica.
•Evaluación periódica del examen de orina (urinálisis anual.)
•Uso de algunos medicamentos (Ej: Inhibidores de la Enzima Convertidota de Angiotensina, Antagonista de Receptores de Angiotensina II) bajo indicación y supervisión médica.
Para terminar, quiero resaltar que sin lugar a duda, la Enfermedad Crónica de los Riñones, al igual que otras enfermedades crónicas, es de alto costo personal, social y económico, pero es en gran medida prevenible, siempre y cuando seamos concientes de la importancia del autocuidado, los estilos de vida y los hábitos alimenticios, así como también depende del fortalecimiento y mejoramiento de los sistemas de salud.
